El Buen Diseño

La semana pasada en Valencia tuvimos la oportunidad de ver a dos grandes del diseño juntos. No es que esto sea una sorpresa en una ciudad donde levantas una piedra y salen 3 diseñadores y 4 Red Dot Awards. Lo sorprendente (que no debería serlo) era ver el foco de atención puesto sobre estos dos curiosos perfiles de estos dos grandes: Manolo Bañó y Curro Claret.

Muchas veces la palabra diseño va asociada a lujo, estética, coches, perfumes, moda. Lo queramos aceptar o no, todos sabemos que cuando lees ‘de diseño’ quiere decir ‘parecido pero más caro’. Es una perversión de la palabra que en los últimos años (¿décadas?) se ha usado tanto que ya no quiere decir nada.

Llegados a este punto, me gusta recordar un pensamiento de un diseñador Catalán (cuyo nombre nunca recuerdo):  “La palabra diseño no significa nada si no va precedido del adjetivo ‘buen’ y consecuentemente lo cumple.”. Así que ‘buen diseño’. ¿Y eso qué es? Pero no voy a entrar en ‘qué es el diseño’, si no pasar directamente al ¿para qué sirve el diseño?

2-shoelaces-curro-claret

Como diseñadores, nuestro trabajo consiste en aprovechar los recursos y medios a nuestro alance para llegar a satisfacer unas necesidades y objetivos. De esta forma un buen diseño, marcará la diferencia entre un proyecto y otro. Y aquí es donde me encuentro con la siguiente reflexión: Si estamos convencidos de que nuestro trabajo puede ayudar, entonces tenemos la responsabilidad de decidir a quién queremos que ayude.

Es sencillo: no trabajo para gente que no me gusta. O para gente cuyas ideas no me gustan. Prefiero que mi trabajo ayude al panadero de mi barrio que a un señor que no sabe como viven sus 3000 trabajadores. Hace unos años ya que decidí apostar por las personas. Abandonar los proyectos sin alma y enfocar los esfuerzos a proyectos donde hay una cara detrás, una ilusión, una motivación con la que comulgue.

manolo-bano

Y así volvemos a Manolo y Curro. Manolo lleva 18 años dedicando una parte importante de su trabajo a comunidades y colectivos muy desfavorecidos en países como Kenia, Tanzania, Ecuador, Cuba, Filipinas o Nepal. Lo hace a través del Free Design Bank, un proyecto en el que involucra también a muchos de sus estudiantes, que trata de poner en valor los medios, materiales y condiciones locales para que esta gente pueda producir objetos con los que ganarse la vida dignamente.

3-shoelaces-curro-claret

En el caso de Curro, se trata de un enfoque diferente. Trabaja con la fundación Arrels, que ha ayudado a casi 8000 personas sin hogar en su lucha hacia la reinserción social. Curro ha conseguido que empresas notorias hayan integrado a estas personas en el proceso de producción. A simple vista uno no imagina que la tienda que diseñó para Camper o la lámpara que comercializa Metalarte (a un precio considerable) han sido creadas por gente sin techo. Y esto ya es una victoria: el producto funciona por si mismo, no por la historia conmovedora que queda en segundo plano.

camper-together-curro-claret-preciados-madrid-fotografias-sanchez-y-montoro-1520x621

En ambos casos, se trata de diseñadores que han decidido dejar de lado su éxito comercial para trabajar en proyectos con los que se sienten más completos y coherentes. Esto no quiere decir que escapen a la presión de los resultados: en el mundo real si los productos que conciben no funcionasen, todo lo comentado anteriormente quedaría en nada. Afortunadamente esta gente ha caído en manos de (en su sentido más amplio) el buen diseño.

Foto portada: Fernando Ruiz

Comments

Más interesante

contenido


Hoy

Cine de verano en la terraza Flumen