Del 25 al 31 de enero

No entiendo por qué el proceso de maduración de una manzana o de la cerveza (por poner diferentes ejemplos) tiene que ser algo tan místico. Normalmente se trata de un proceso sosegado, en reposo y a temperaturas determinadas para que el producto en cuestión no se estrese. Y sin embargo a nosotros se nos hizo el regalo de madurar a golpes. Sí, como cuando coges la manzana que esa misma mañana estaba verde pero parece ya madurada e incluso pasada de todos los manotazos que le dieron antes de meterla en tu cesta.

¿Porqué? Ya de adolescentes los cambios comienzan a ser vertiginosos, pero cuando llegas a la madurez el ambiente comienza a ser algo hostil y bastante alejado de ese campo soleado y tranquilo donde aguardan las manzanas a ser recogidas.

Compaginar los 100 ámbitos diferentes de tu vida, aún desmontada, e intentar que no se caigan a pedazos como un castillo de naipes, es una sensación que me pregunto si desaparece en algún momento. Mientras tanto, intento olvidar mi periodo de maduración tomándome una cerveza (ya madurada, por favor), yendo al teatro, a un concierto, o lo que surja cuando entro a Le Cool a organizar mi agenda social y cultural de la semana. Puedes seguirnos en Facebook, Twitter e Instagram o suscribirte a nuestra Newsletter. ¡Mano de santo!

Comments

Más interesante

contenido