Del 4 al 10 de mayo

Alguien ha puesto el grito en el cielo por la progresiva desaparición de los centros comerciales en Estados Unidos. Fotografías de satélites demuestran que cada vez hay menos coches en los aparcamientos de esas moles en torno a las cuales se desarrollan los barrios suburbanos. Una de las razones evidentes es el auge del comercio electrónico, muchos son ya los que únicamente compran a través de internet.

Pero también hay otras razones esenciales. Las nuevas generaciones norteamericanas se están europeizando, es decir, que prefieren dar una vuelta por la ciudad, comprar en pequeños comercios de la calle, cenar en algún restaurante nuevo, visitar una buena expo o ir de concierto antes que encerrarse en un mall, en uno de esos centros comerciales que tantas veces hemos visto en la tele.

Si hubo un centro comercial que supo reflejar fiel y mordazmente la cultura de una época, afortunadamente pasada, ese fue el de Mallrats (Ratas de Centro Comercial, en una traducción literal), la segunda película de Kevin Smith, que no recibió grandes críticas pero que con el paso de los años ha ido consolidándose como cinta clave de los 90.

Jay y Silent Bob estaban claramente a disgusto en esos pasillos iluminados por tubos fluorescentes, y soñaban con una forma distinta de pasarlo bien, a parte de los porros, claro, y si hubiesen conocido Le Cool, no habrían durado ni dos minutos en ese angustioso mall. Puedes seguirnos en nuestra Newsletter semanal, y todos los días en Facebook y Twitter.

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