Editar y quemar en cinco días

Valencia ya respira aire de fiesta, por ahora sólo huele a pólvora durante la mascletà de mediodía, pero en unos días empezarán a acelerarse los sucesos: calles cortadas, bandas de música, desfiles de falleras, luces, la plantà, gentío andando por todas partes y en cada casal el artista fallero ultimando los detalles de su monumento protesta. La culminación de la fiesta se precipita los días grandes de las fallas, del 15 al 19 de marzo, y 2016 trae un proyecto singular que no deja indiferente.

Las fallas ya no son lo que eran, desde los inicios de esta fiesta de bienvenida a la primavera hasta nuestros tiempos modernos los cambios han sido muchos, a veces impuestos, otras veces no. En sus orígenes, a los carpinteros que quemaban la madera sobrante de sus trabajos en la calle se unieron, años después, los vecinos que echaban a la hoguera los trastos que no querían. A día de hoy se levantan gigantescas piezas de cartón piedra, admiradas y elaboradas como obras de arte. Durante el transcurso de los años, ha sido la propia sociedad la que ha hecho suyos los acontecimientos, para introducirlos en su cultura, sentenciarlos como parte de sus tradiciones y ser su seña de identidad para el resto del mundo.

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Esta industria ha conseguido atraer a escultores, diseñadores, dibujantes y arquitectos con intención de reformular esta tradición y dar cabida a otra parte de la sociedad. De la misma forma que los habitantes hicieron suya la práctica de quemar cosas para la denuncia y la crítica social, ahora los creadores valencianos se suman al folclore para llevar su talento hasta las calles y enriquecer el patrimonio cultural de la ciudad. El arte forma parte de la cultura, y la cultura valenciana pasa por las fallas, la unión es inevitable. Pero, ¿cómo se relaciona un artista con estas obras efímeras? ¿Cómo se enfrenta ante el inminente 19 de marzo dónde todo se quema y desaparece para siempre? Pues en algunos casos existe el indulto.

Según la definición de la Real Academia Española, el indulto es la gracia por la cual se remite total o parcialmente o se conmuta una pena. En este caso, la pena es la quema, la gracia es salvarse de la hoguera. Año tras año, por votación popular, se salva del fuego una figura elegida de entre todas las fallas, el llamado Ninot Indultat.

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Y aquí es donde Eduardo Nave (NOPHOTO) y Juan Valbuena tuvieron esta original idea, llevar a cabo El Diari Indultat. Los promotores de esta iniciativa cuentan con un equipo editorial de traca: Pablo Chacón e Iván Navarro (efedePhoto) junto con Pollobarba y Julio César González (fotoDios). El proyecto artístico nace con un estigma, está predestinado a desaparecer. El proceso de creación se realizará en una semana y el día de la cremà arderá para siempre, de la misma manera que sucede con el destino de las fallas. La falla, en este caso, será un fotolibro en formato de periódico de la edición 2016 de la fiesta valenciana. Será un evento único e irrepetible, porque el Diari Indultat nunca se reeditará.

En este proyecto van a colaborar más de 50 fotógrafos de referencia nacional que durante tres días retratarán su impresión de esta tradicional fiesta, con la única indicación de hacer lo que ellos quieran. Sus tareas comenzarán el día 15 y se prolongarán hasta el día 17 de marzo, en esos tres días podrán crear contenido para el diari con total libertad. El 18 de marzo será cuando todo el contenido se convertirá en un objeto físico, a contrarreloj y con la Nit del foc a la vuelta de la esquina, se retocarán textos y fotos para llevar el resultado a la imprenta.

5.000 ejemplares de una tirada única y numerada que podrán ser indultados de su castigo por todos aquellos que lo quieran comprar por 25 € antes del 19 de marzo a las 12:00 de la noche. El resto arderá y desaparecerá en la falla Arrancapins de Valencia esa misma noche. ¡Yo ya tengo el mío! Los que se salven ex profeso de la sanción tendrán la oportunidad de recogerse durante los días 7 y 14 de abril en Valencia y Madrid respectivamente, o bien se mandarán por correo postal al dueño del mismo.

La implicación cultural y relevancia artística de las fallas juegan un papel importante este año: en 2016 las Fallas son candidatas a formar parte del catálogo de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

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