Hijos de Verónica

Hijos de Verónica, la producción propia de Russafa Escènica, se cuela, durante las dos intensas semanas del festival en la Sala Russafa. La pieza, dirigida por Jerónimo Cornelles y con los textos de Anna Albaladejo, Mafalda Bellido, Laia Cárdenas, Paula Llorens, Guadalupe Sáez y Amparo Vayà, es un canto desesperado a los fantasmas que merodean nuestra mente, y en ocasiones, cambian la percepción de la realidad.

La obra cuenta la historia de una mujer, Verónica, que aparece muerta en la orilla de la playa. Desde ese momento, saltan las alarmas. Los diarios se hacen eco del suceso y viejos recortes de periódico aparecen, como de la nada, en las mesillas de noche, esperando a ser encontrados e investigados. La trama principal de la pieza es averiguar quién es el hijo o hija de Verónica.

A través de tres recorridos diferentes (maternidad, muerte e identidad), el espectador podrá escuchar muy de cerca los testimonios de todos y cada uno de los supuestos Hijos de Verónica, como también, los de la propia Verónica. Cada itinerario resuelve un misterio, y cada misterio es contado en primera persona por los seis personajes de cada bloque.

Todo el escenario está repleto de mesas con sus respectivas sillas, y en la pared del fondo, una pantalla que, de vez en cuando, proyecta imágenes que sirven para acompañar la historia. El público, dividido anteriormente por su recorrido elegido, rodea la mesa y se coloca en su posición. Algunos de ellos se miran asombrados, no entienden qué va a pasar ni cómo está planteada la obra, otros, hablan y sonríen. Pasados los minutos de cortesía, las luces de la sala se apagan y tan solo puedes observar lo que va a ocurrir por las tenues bombillas que cuelgan del techo.

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“En 2016, en la playa, apareció el cuerpo desnudo y sin vida de una mujer de raza blanca alrededor de cuarenta años. Todo indica, por una nota encontrada en su mano, que la mujer se llamaba Verónica; en la nota podía leerse; “Verónica, por favor, regálame diez años más de felicidad”, entona una cálida voz. Y después, cada personaje se dirige a su puesto y comienza su discurso. Como de una cinta rallada se tratase, durante unos quince minutos, hablan, narran y sacan a la luz su verdad, después se van, y llega otro, y otro, y otro, y así, hasta seis personajes. Al terminar la obra, es el espectador el encargado de unir las piezas del puzle y sacar sus propias conclusiones.

La idea es original y está muy bien trabajada. Cada paso, cada silencio, cada mirada, incluso cada coma, cada punto suspensivo y cada palabra colocada en su lugar. Si bien es cierto que muchos espectadores comenzaron con cara de “no entiendo nada” “¿por qué nos separan?” “¿Acaso es una obra diferente?”, sus comentarios al salir fueron más que positivos. Eso sí, abre bien los oídos, escucha, observa alrededor, mira a los ojos del actor y céntrate solamente en su historia, no en la mesa de al lado, porque “nunca te lo volverán a contar tan de cerca”. 

Del 15 al 25 de septiembre, todos los miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos a las 21:00 horas en la Sala Russafa. Tú eliges el recorrido, la historia que quieres escuchar y a los personajes que quieres conocer, después de eso, la incertidumbre y la tensión habrá valido la pena.

// Entradas a 6 – 7 €
// Miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos a las 21:00h en Sala Russafa

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Rica propuesta energética llena de color y diversión