La Artesanía no ha Vuelto

El pasado Jueves 14 de Enero hubo una exposición de cerámica de autor en una tienda de muebles. Dicho así no suena raro, ni aunque especifiquemos que se trata de una tienda  (10diezYseis6en Valencia y no en Berlín. Y es que nos acostumbramos muy rápido a las cosas que nos gustan, porque esto hace cuatro días no hubiese sido posible: en Londres, Berlín o Milán si, pero aquí todavía no.


10diezYseis6 - Domanises - Valencia 650px

Tampoco sorprenderá que el ceramista sea Juan Carlos Iñesta. ¿Quién no conoce a Domanises? ¿Y quién lo conocía hace 4 años? Le llega el reconocimiento a muchos años de trabajo y acierto. Ahora está en boca de todos y se lo merece, es gratificante ver el triunfo del binomio esfuerzo + talento. Es algo que nos inspira a los que creemos en una forma de vivir y hacer las cosas.

¿Qué ha cambiado? La cerámica ha vuelto. La artesanía ha vuelto. De hecho ya lleva un tiempo volviendo, pero a Valencia las cosas tardan un pelín más en llegar. Vuelve todo lo retro, lo vintage, lo viejuno… Respondiendo a una pregunta que nadie me ha hecho, diré que la explicación es sencilla: cuando más frío e impersonal se vuelve el mundo, más necesitamos poner los pies en la tierra. Empezamos a estar saturados de lo digital, del plástico, del móvil, de vestir todos igual (esto aún no, pero por favor, que no tarde…), de vivir el mundo a través de apps, de comer basura y de ver los mismos muebles fabricados en serie que vemos en todas las casas.

Andamos perdidos y, aunque no sea una decisión consciente y meditada, buscamos algo real a lo que agarrarnos: un huerto, comida de verdad (la de nuestras abuelas), plantas, madera, lo hecho a mano, cosas reales que nos hacen sentir vivos. Por eso está de moda lo ‘vintage’, porque nos transporta con nostalgia a un mundo que sí era real y que conocimos.


Domanises Raku by Smashing Films 650px

Reintroducir en nuestras vidas objetos del pasado es solo un primer paso. Después viene el recuperar las viejas costumbres: En la gastronomía por ejemplo: ¡Muerte al camembert con mermelada de arándanos! ¡Larga vida al cocido! ¡Que vivan las croquetas! ¡Y la titaina! (Si aun no lo sabíais, es una de las tendencias 2016 y además tiene puntos extra por ser de aquí). Ahora no solo queremos que nuestras verduras sean locales y de origen eco; queremos ir al huerto del que provienen. No, queremos cultivarlas nosotros mismos! De hecho, fantaseamos con dejar la oficina y tener un huerto.

El Astronomo Valencia Artesania Huerto - 650px

Y así llegamos al último escalón. Hemos pasado por el objeto y por la experiencia, pero nos falta el conocimiento, el saber hacer. Queremos plantar huertos pero en nuestra juventud estábamos más pendientes de la videoconsola que de ayudar al abuelo a sembrar. Queremos hacernos un jersey de punto pero nuestra abuela ya no está para enseñarnos. Hemos llenado nuestros cerebros con tonterías, y se nos olvidó escuchar a quienes teníamos más cerca y guardaban los secretos del cocido, de la fase de la luna en la que se plantan los tomates, del ganchillo, de las aceitunas con sal y limón. Muchos de estos conocimientos se han perdido ya: en Valencia no queda un buen tornero, pero tampoco se puede beber un vaso de leche fresca. Pocos ‘espardenyers’ quedan y los cestos de Gata ya no se hacen en Gata. Las profesiones ‘manuales’ cayeron en desgracia y ahora que ya es tarde, las echamos de menos.

Pero hay esperanza, aun quedan maestros Jedis en la galaxia. Cuántas residencias llenas de abuelitas capaces de hacerle un traje (literalmente) a la blogger más resuelta. Cuántas señoras y señores que guardan conocimientos que no podemos dejar perder, que ningún master nos enseñará. Y todo esto sin entrar en el tema de lo que agradecerían estos mayores un poco de atención y sentirse útiles. Hay que recuperar lo que aun podamos.
Lebrel - diseño valencia 650px
Tampoco todos son tan mayores, hay guerreros más jóvenes que llevan llevan años luchando por un camino que eligieron por vocación, mucho antes de que estuviera de moda y llamara la atención de las redes sociales. Gente como Fernando (Lebrel)  que eligió el camino de lo tangible. Un tipo creativo e inteligente que decidió ser fontanero. No es la profesión más cool y seguramente muchos en su entorno no lo entendieran en su momento.

Personalmente, desde que conozco a Fernando, cada cierto tiempo me tienta inscribirme a una FP de fontanería. Siendo diseñador, siempre he huido de los ordenadores, y desde que conocí un lugar llamado Domaine de Boisbuchet (imprescindible) en Francia me reafirmé en el camino de lo hecho a mano, de lo terrenal. No me causa ninguna vergüenza no saber hacer un 3D, pero si me come por dentro no saber soldar, aun.

Lebrel - lamparar diseño valencia 650px

Hoy en día Fernando es uno de mis diseñadores de producto favoritos y lo que le diferencia de la mayoría es su forma de acercarse al material, consecuencia de trabajarlo con sus propias manos. Una forma más de artesanía y casualmente la siguiente exposición de 10diezYseis6 será suya.

Y con esto cierro el círculo y vuelvo a Juan Carlos Iñesta, protagonista de esta primera exposición. Ni siquiera viene de una familia de ceramistas, eligió seguir su vocación ya de niño. Le tocó además desarrollarla en una época en la que la cerámica de Manises se vino abajo ¿Cuántos quedan en Manises? Pero el lleva (¿Cuánto lleva? ¿Pero alguien sabe qué edad tiene este hombre?) una vida entera dedicada al barro y ha sabido adaptarse a los tiempos y evolucionar. Y no es cuestión de tecnología si no de actitud y visión: su gran acierto ha sido saber adaptarse a los cambios sociales, abrir su taller al empuje de los estudiantes y al saber hacer de profesionales del diseño, la moda, la gastronomía… Dejar que cada proyecto lo saque a golpes de su zona de confort y así seguir creciendo.

Juan Carlos Iñesta - Quique Dacosta 650px

Hoy puede parecer muy obvio que elegió el buen camino, pero cuántas veces habrá oido eso de que “de la cerámica nunca vivirás, que si en china se fabrica más barato…” Incluso ahora, en su momento más dulce y con todo el reconocimiento (especialmente en forma de nuevas colaboraciones) si le preguntas a él te dirá que echa de menos un horario más normal y poder irse de vacaciones. Ni ha sido fácil ni lo es ahora, pero cuando vas a Domanises y con el barro en las manos se te olvida mirar el movil durante un par de horas, te das cuenta de que salir de la espiral de estrés digital es posible. Que ninguna app te dará la satisfacción de hacer algo con tus propias manos y que nunca es tarde para plantar un huerto.

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Créditos:
Foto 1: El Taller de Radios
Foto 2: 10diezYseis6 
Foto 3: El Taller de Radios
Foto 4: El Taller de Radios
Foto 5: Lebrel
Foto 6: Lebrel

Foto 7: Pedro Paz

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