La Casa del Libro

Quien no haya entrado alguna vez en su vida en La Casa del Libro es que realmente no ha tenido un pasado lector. El errante de librerías sabe por experiencia que este templo de los libros no debe ser asociado espontáneamente a esos otros supermercados librescos. La Casa del Libro abrió sus puertas en Madrid en 1923 y desde entonces ha alojado en sus anaqueles lo mejor y lo peor de la Historia de nuestro país.

La apertura valenciana comenzó justo con el nuevo milenio. En el año 2000 nace en el Paseo de Ruzafa esta mítica librería cuya vocación está centrada en el cliente: “Desde el principio, los espacios estaban destinados a que el cliente disfrutara del placer de la lectura, de la interacción con los autores y los libreros.”, explica José Manuel Sánchez, Director de La Casa del Libro en Valencia. Tal y como explica Jorge Carrión en su imprescindible ensayo Librerías, “las cadenas históricas también comenzaron siendo librerías únicas e independientes”. En el origen de la que hoy nos ocupa, existe una editorial, la mítica Espasa-Calpe, que sirvió como palanca de lanzamiento.

La sucursal valenciana posee dos grandes aciertos. Por un lado, está situada en una calle peatonal; por otro, posee uno de los mejores fondos librescos de la ciudad: “La librería está especializada en fondo. Precisamente es el amplio catálogo, el conocimiento de los libreros y su proyección al cliente lo que nos hace fuertes.”, explica Sánchez. Sin embargo, hay un espacio dentro de la librería que, pese a ser uno de los predilectos de los clientes – la entreplanta con una máquina de café y la sección de poesía bien cerca-, ha supuesto un quebradero de cabeza para sus gerentes: “Tuvimos un problema con la cafetería que estaba situada en esta entreplanta y hubo que quitar por orden del ayuntamiento”, dice Sánchez.

La distribución de los metros cuadrados que componen La Casa de Libro de Valencia ha ido variando a lo largo de los años. Precisamente, como si de un hogar se tratara, en la entrada uno puede observar lo más destacado y las novedades del momento, además de la última tecnología al servicio de la literatura, los E-Readers. El sótano está actualmente destinado a la literatura de ficción, al ensayo literario y a los libros infantiles. Verdaderamente es en los sótanos donde deben guardarse los mejores y más valiosos tesoros. Conforme subimos por la librería nos encontramos con secciones dedicadas al cine, el arte, la fotografía, la psicología… Y en medio de todo ello, como una necesaria pausa o descanso, la entreplanta poética y teatral que también alberga las presentaciones y clubes de lectura que aglutinan a un nutrido número de valencianos.

En el escaparate de La Casa del Libro puede verse ahora decenas de volúmenes de la última entrega de Millenium, quizás el fenómeno literario del año. Pero si bucean, si se sumergen dentro de este habitáculo podrán encontrar joyas absolutas como una edición argentina (en la editorial Eterna Cadencia) de las novelas breves de Onetti con un prólogo de Juan José Saer. Y quizás lo que sea más importante todavía: “Cada mes, los libreros eligen su libro preferido para recomendar al lector. Lo que yo recomiendo es pasar por la librería y preguntar a los excelentes libreros que tenemos.”, afirma José Manuel Sánchez. Porque ese es el mejor secreto de esta casa: la calidad y la calidez de sus anfitriones.

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