La Reconquista, lo último de Jonás Trueba en los Babel

Película reflexiva, de diálogos, de miradas, en ocasiones intensa y profunda, que habla de la pareja, del primer amor y del paso del tiempo y sus consecuencias con una mirada nostálgica. Todo esto encontramos en La Reconquista, la última película de Jonás Trueba (Madrid, 1981), que ha presentado esta semana en los Cines Babel de Valencia. Él mismo nos lo contó en la charla que mantuvimos.

La Reconquista es quizás mi película más reflexiva, con una estructura clara desde el principio, más clara incluso que el propio contenido”, explica el director.

Y precisamente, hablando de esa estructura, podemos contar que la película tiene dos grandes partes diferenciadas. Una primera, que es la que nos muestra el reencuentro entre la pareja protagonista, Manuela (Itsaso Arana) y Olmo (Francesco Carril) después de muchos años sin verse. Un reencuentro que empieza con la entrega de una carta por parte de ella. Una carta que él le escribió con quince años, cuando vivían su primer amor y que es esencial para que lleguemos al corazón de la historia de esta pareja.

La Reconquista cartel.lecoolvalencia

A partir de ahí asistimos a una larga noche de charlas, de paseos, de bebidas, de pizza, de música, de baile, de flirteo, de acercamiento y finalmente de despedida. Toda una noche para ellos solos.

Las escenas de esta primera parte son lentas y suspendidas en el tiempo, el peso de la acción la llevan los actores, que desprenden química y conmueven con sus actuaciones naturales y francas. Trueba contó que los protagonistas son dos personas que intentan “comunicarse, reconectarse, hay un flujo de energía entre los dos que va a lo largo del tiempo”.

Después de esa noche, Olmo vuelve a su casa y como si fuera un sueño, la película nos traslada quince años atrás, cuando Olmo y Manuela vivían intensamente su amor adolescente.

“No es exactamente un flash-back, es como un sueño, no tiene que ver con la realidad. Se tenía que mostrar ya que se estaba medio invocando a lo largo de la primer parte”, comenta el director.

En esta segunda parte son los jóvenes actores Candela Recio y Pablo Hoyos los que hacen de Manuela y Olmo. “Los protagonistas tienen algo de la personalidad de estos actores”, dice el cineasta. “Luego, claro está, los vas puliendo. Coges unas pocas pinceladas de cada uno y a partir de ahí vas construyendo el personaje, acaba haciéndose”, añade.

Durante la charla, Trueba explicó que le gusta introducir en la película de manera natural elementos que le inspiran. “Integro las fuentes, en lugar de ocultarlas”, comenta. Ahí tenemos como ejemplo las referencias a La montaña mágica de Thomas Mann, o a Crímenes imaginarios de Patricia Highsmith. También confesó que todavía tiene la “sensación de no controlarlo todo, más bien al contrario, cada vez soy más consciente de hasta qué punto no sé nada.”

“Me gusta esa sensación de que cada película sea un vértigo. Ese ‘no saber’ es lo que más me motiva”.

Comments

Más interesante

contenido



Lugar

Rica propuesta energética llena de color y diversión