La vida son dos días y son Días de Campo

Pensabas que lo habías probado todo, el ocio valenciano te sabía bien y llevabas haciéndote a él desde el primer cubata de tu vida, y eso significa varios años, demasiados quizás. Sin embargo, pasa el tiempo y a veces te descubres a ti con tu concepto de fiesta y ves que no cuaja con lo que te encuentras cada fin de semana. Nada nuevo por aquí, poca cosa por allá… Y ya has estado en ese mismo antro la semana pasada, (tampoco fue para arrancarse los oídos, pero no pensabas repetir).

De repente un movimiento aparentemente asentado del que nunca habías escuchado hablar, empieza a tomar protagonismo en los futuros eventos de tus amigos de Facebook, ¿”TheBasement”? ¿Qué narices es eso? Indagas un poquito, le “gusta” a tus primos, pero ya están trabajando, serán cosas de su edad.

Empiezas a abrir los ojos al hecho de que la vida nocturna levantina se viene arriba con creces, recuperando ese espíritu que en su época le dio tanta fama (quizás la equivocada), y parece que a tus amigos ya no les entusiasma apelotonarse en la discoteca de turno a escuchar matraca de 2010 y pagar 15 euros por una noche mediocre. La faceta musical de nuestra ciudad se está reformando en sí misma y el entorno lo recibe con los brazos abiertos, como tiene que ser, como habría sido desde un principio, pero es que hacía tiempo que nadie daba el paso con tanta decisión.

“TheBasement no es una fiesta” afirma la sección bajo el nombre de “manifiesto” en su página principal, según se definen: “es un proyecto creado por un grupo de mentes inquietas nacidas en los 80’s con ganas de ofrecer un nuevo enfoque a los eventos de su ciudad natal, Valencia”. Y sin duda lo están consiguiendo, su presencia se está convirtiendo en algo muy habitual, no pasa demasiado tiempo desde una cita TheBasement hasta la siguiente y cuando anuncian la buena nueva lo sabes, sabes que irás, porque te va a gustar. Para empezar porque el público objetivo es variado, su personalidad es muy flexible y no todo es moverse cerveza en mano delante de un DJ.

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La naturaleza, la actividad física y esa vena artística que no sabías que tenias colisionan de un modo perfecto con el house, (que quizás no sabes ni distinguirlo, pero irónicamente acaba siendo lo de menos para algunos, aunque yo no sea partidaria de esta forma de vivir TheBasement). Todos lo que pueda venirte a la cabeza como ingrediente de una fiesta perfecta, ya está pensado antes de que se te puedan ocurrir: gastronomía, juegos, vida nocturna y diurna, distinción en todos los aspectos.

Apoyándose en Facebook e Instagram como plataformas clave para llegar hasta nuestros corazoncitos ansiosos de pegarse la fiesta con clase, difunden sus mensajes y esa esencia tan característica de buen rollo y cercanía. La relación entre emisor y receptor, entre sello discográfico y fiestero, (ese que cuando prueba, repite), se simplifica de tal forma que olvidas que se trata de una página oficial y solo ves a alguien como tú y como yo, con esa chispa propia que desprende sin pretenderlo.

Cuando la expectativa que te montan ellos simplemente se confirma en vivo y en directo sabes que no te equivocabas, pintaba bien y ha sido mejor, y puedo comprobarlo en cada fiesta, pero sobretodo, pude comprobarlo el pasado 5,6 y 7 de mayo, concretamente en Montanejos. Era la primera edición de Días de Campo, así, en plural, una barbaridad. Después de unas semanitas de concienciación de cara al fin de semana que nos esperaba llegó el día, nos plantamos en el pueblo con dos mochilas para cinco, cuarenta euros en cervezas y algo de comer para aguantar el tipo. Nos agenciamos un pisito a un precio de risa en el centro de la movida light, donde los peques lo daban todo y los papis lo pasaban bien: la plaza principal, que contaba con varios escenarios de música indie-rock y una barra para no dejar a nadie desatendido.

Se estaba bien, pero en el río, mejor. Por si acaso alguien no es conocedor del encanto de las termas de Montanejos, deciros que es lo más parecido al edén natural a menos de dos horas de la ciudad. Las paredes montañosas que abrazaban ese increíble rincón justo al final de un paseo que atraviesa el bosque, dejaban pasar la luz suficiente como para coger color y calentar el agua convirtiendo el baño en un factor irresistible. La orilla de piedra se abarrotó de jóvenes y no tan jóvenes en sus toallas, ansiosos por disfrutar como hacía tiempo que no lo hacían y el entorno lo propiciaba enormemente.

En un nivel más elevado; un espacio habilitado para bailar al ritmo del house más suculento a manos de ciertos DJ´s según la hora a la que llegaras: Sueezo, Raretraxx, Boranimals, Electronicall, entre otros. Como os digo, TheBasement no se cierra al toque “de todo un poco” que los diferencia del resto de fiestas del montón e intercaló en todo ese meollo actividades como yoga, talleres medioambientales, rafting, masajes para los más sibaritas… Y tú nunca lo habrías pedido, pero ellos te lo dan, y punto.

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Cuando la luz iba menguando pero nosotros no podíamos estar más arriba, nos fuimos preparando para la noche que nos esperaba en el recinto del festival, no parecíamos ser demasiada gente por lo que las expectativas eran de un montaje acorde, pero cuando llegamos nos sorprendimos gratamente, no tenía nada que envidiar a ninguno de los festivales que se proclaman como el hit del verano en tu calendario. Lo más chocante fue ese enorme “TheBasement” proyectado tamaño XXL en la ladera de la montaña que abrazaba el entorno en el cual se desarrollaba toda la fiesta. Después lo típico que esperas de un buen festival: carpas de bebidas, foodtrucks, patrocinios, estructuras y escenarios muy dignos, por no hablar de la música, el quid de la cuestión, la bomba. Eso es lo que fue si lo tengo que resumir en una sola palabra.

El cierre de la noche fue un momentazo para los warriors que aguantaron hasta el final y rebosó personalidad de la buena, la “desmontable”, que así es como llaman a la caravana mascota del sello, no tiene otro propósito que ir dando guerra sobre ruedas, y despidió este festivalazo con el famoso tema de Marley “Could you be loved”, muy lejos de la música electrónica pero creando un contraste exquisito.

En definitiva, theBasement nos está moldeando con criterio y es algo que les beneficia, pero a nosotros más. Trabajan rápido y bien y apuntan a mejor, por lo que no puedo darles otra cosa que la enhorabuena de parte de todos los que disfrutamos de sus propuestas.

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Rica propuesta energética llena de color y diversión