Mother Love Bone, la banda con más glamour de Seattle

Andrew Wood, de Mother Love Bone, sea seguramente el mayor talento que salió de Seattle desde Jimi Hendrix. Eso afirma Mark Lanegan y no puedo estar más de acuerdo con el ex cantante de Screaming Trees. La semana pasada se cumplían 25 años de la publicación de su disco Apple. Su único disco. El único que vio publicado en vida el bueno de Andy.

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Solo por la inicial “Bone china”, todo delicadeza, vale la pena este disco. Pero es que no se reduce solo a eso… ¿Habéis escuchado “Capricorn Sister”? Me refiero con calma, saboreando cada nota… Fuerza y ternura, una voz sublime, una estructura compleja pero adictiva, unos músicos estrujándose en cada compás, una auténtica maravilla. Combina la fuerza del hard rock, con el punk, con el glam e incluso el grunge coetáneo suyo, el auténtico.

Por desgracia cuando Andy se fue el resto de miembros, ya con Eddie Vedder en sus filas, jamás y digo JAMÁS logró un disco a la altura de este, aparte de decir que perdieron magia y misterio por el camino. Eran infinitamente más previsibles.

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“Captain Hi-Top” es otro tiro, un disparo en tu sien. La banda a 100 por hora y Andy revoloteando como una mariposa, la más bella jamás vista por el ser humano.

“Come Bite The Apple” es la canción que intentaron copiar en “Ten” Pearl Jam y casi lo consiguen y mira si es grande la de Andy que “Ten” se convirtió para la mayoría en el mejor disco de los de Vedder. No me entendáis mal, me gustan Pearl Jam, mucho. Pero Andy y Mother Love Bone son más grandes que la vida.

Y llegamos a “Crown Of Thorns”, la magia, la belleza pura hecha canción. Cuando Pearl Jam hicieron 10 años, Vedder, en homenaje a sus compañeros de banda y sobre todo a Andy, cantó este tema. Le puso lo mejor de sí mismo, aunque lejos de Andy. Una canción que empieza aletargada, que se va despertando, como te sucede a ti una mañana de domingo. Andy lleva la canción a cotas únicas, su fraseo entre vacilón y sentido es único. La canción a la mitad está ya en un creciendo estremecedor y cuando Andy en el minuto 3.20 grita desgarradoramente se te hiela la sangre. Guitarras enmarañadas y sangrantes. Bajos sinuosos y libidinosos y una batería siempre concreta, minimalista pero efectiva. Los últimos dos minutos valen por la discografía completa de muchas bandas posteriores, véase Creed, Nickelback, Silverchair o Stone Temple Pilots. Andy y su voz se van en un fade out doloroso, como sucedió en la realidad. Triste epitafio.

El piano de “Gentle Groove” vale su peso en oro, y la clase de Andy está a la altura de su adorado Ziggy Stardust.

Qué fuerza y qué garra tiene “Heartshine” y Andy le da sentido al trabajo de Stone Gossard, feroz en el riff.

Otro de los grandes momentos del disco, “Holy Roller”, también se intentó repetir en “Ten” pero otra vez con menor fortuna. Épica, grandilocuente y mayúscula. No puedo evitar el venirme arriba escuchándola. Uno de los estribillos más perfectos que han salido de Seattle en toda su jodida historia.

“Lady Godiva Blues” es destartalada, divertida y muestra al Andy más juguetón, un tema un pelín inferior al resto.

Duele escuchar ” Man Of Golden Words” por el desenlace que tuvo Andy. Una muestra tan brutal de talento que acongoja escucharla sin llorar. En este momento mientras suena la voz de Andy por primera vez y cuando nombra a… “Temple of the dog” ya ruedan las lágrimas por mis mejillas. No me extraña que Pearl Jam y Soundgarden llamaran a su grupo y disco de homenaje a Andy Temple Of The Dog.

Cuando entrevisté al hermano de Andy le comenté que cómo fue que no tocó él, un guitarra y un compositor fantástico, en el disco de homenaje a su hermano, y miembro junto a él de Malfunkshun, otro gran secreto… Me comentó que nadie, repito, NADIE, le dijo nada. Cuando veo el documental “Twenty” de Pearl Jam y dicen lo contrario me arde la sangre. Me creo a Kevin, un tío que se vino abajo y empezó a llorar en cuanto le nombré que mi canción favorita de Andy era de Malfunkshun y resultó ser la misma que la suya. Esas cosas duelen. También debo reconocer que aunque no respete nada como músico a Chris Cornell un impersonator total, cuando habla de Andy en ese mismo documental, como persona humana es de 10, al menos en ese momento.

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“Mr. Danny Boy” es un corte humano, mundano al lado de la enorme “Stardog Champion” ¿Que canción no lo es? Otra jodida joya, una más y van… Que fuerza, que clase y que voz de Andy. Los músicos que le acompañan no se andan a la zaga. Un torbellino de sensaciones, una montaña rusa de emociones.

“Satirizare” es bella, sensible, tan preciosa que te duele que la aguja deambule por sus surcos. Casi 5 minutos de amor, amor a la vida. Los Gossard, Ament, Fairweather y Gilmore entregan en esta canción y en este disco lo mejor de sus carreras. Y es que la voz de Andy lo elevaba todo y eso pocos cantantes lo logran.

Cierran el disco con otra enorme joya. “This Is Shangrila” brilla, te eleva al cielo y eso es gracias a Andy. Verdadera estrella de Mother Love Bone. Cierto es que sin la explosión de Nirvana en 1991 no hubiera descubierto a Andy. Pero eso no resta el reconocer que en Seattle estaba Andy y luego a mucha distancia gente como Kurt Cobain, Layne Stanley o Mark Lanegan. Que estaba este disco y Mother Love Bone y luego escalones más abajo bandas que adoro como Melvins, Mudhoney o Love Battery. Y aunque el disco de Malfunkshun sea una joya… este, es el disco con el que Andy debe ser recordado.

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