Omega, flamenco y rock 20 años después

La noche del jueves se vivió en Valencia algo mágico que difícilmente volverá a repetirse y es que los tres hijos del cantaor granadino Enrique Morente, Soleá, Estrella y José Enrique, junto a la banda de rock Lagartija Nick, ofrecieron un emocionante concierto en el que recorrieron buena parte de Omega, un disco que rompió el flamenco más puro y que 20 años después de ver la luz sigue produciendo la misma fascinación entre el público.

Así, la velada comenzaba con José Enrique ‘Kiki’, que interpretaba los dos primeras temas, rompiendo el hielo y despertando los primeros aplausos del respetable, sobre todo gracias a Solo del pastor bobo, con letra de Federico García Lorca y música de Juan Antonio Salazar.

Soleá Morente cogía el relevo de su hermano y se marcaba las dos siguientes canciones de la noche, para posteriormente dar paso a Estrella que, sin duda, tuvo los momentos más memorables del concierto, celebrado en La Rambleta, como fueron La aurora de Nueva York y Manhattan, que pusieron en pie a los asistentes y supusieron un bonito homenaje a la figura de su padre Enrique, además de al recientemente fallecido Leonard Cohen.

soleaPresenciar a los hermanos Morente cantando a tres voces los temas de Omega, acompañados sobre las tablas por su tío Montoyita y respaldados con la contundencia de las guitarras eléctricas y la batería de Lagartija Nick fue toda una experiencia emocional que traía consigo el recuerdo del cante ronco del gran Enrique Morente.

Se interpretaron algunas de las canciones inéditas del disco, que aparecen en el reciente documental sobre Omega, pero no faltaron clásicos como Pequeño vals vienés o Aleluya, que marcaron momentos de puro sentimiento en el escenario. Garra y fuerza de una familia, la Morente, entregada totalmente, como también lo hicieron los palmeros que les acompañaron durante las dos horas de concierto.

solea 2Sin embargo, pequeños momentos de falta de cohesión entre coros e interpretaciones superpuestas conllevaron ciertos instantes de desorden musical sobre el escenario, que si bien no desmerecieron la noche, emborronaron en alguna ocasión el sonido, aunque la respuesta del público fue siempre el aplauso y los vítores.

Todo ello se explica por las emociones desbordantes que este XX aniversario de Omega ha traído consigo esta semana a las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid, donde se ha fusionado flamenco y rock de manera desmedida pero a la vez única.

Lo que es cierto es que el recuerdo de Enrique Morente y su álbum compuesto junto a Lagartija Nick se demuestra imborrable pese al paso del tiempo, fue una obra moderna sin precedentes que no se acoplaba a los cánones marcados por el flamenco, pero que hoy en día sigue provocando y despertando el interés de todos aquellos que disfrutan con la buena música.

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