ROCK is dead, viva la BLACK Music!

Por mucho que suene a trillado, a frase caduca y a publicidad engañosa, este año es así, el rock ha muerto, y digo el ROCK en mayúsculas… los más avispados ya estarán con la sonrisa en la cara. Si en la anterior ceremonia de los Oscars los negros brillaron por su ausencia, este año en las listas de discos del año serán los blancos los que vean los primeros puestos desde la lejanía. Que queda año, que si patatín, que si patatán, pero ya lo verán ustedes. La música negra vive este año un año esplendoroso, sólo son una docena de nombres pero podían ser bastantes más. Y hay de todo, desde rap a soul, desde grime a R&B. Y no todo es desde el país de la Estatua de la Libertad. Inglaterra y Canadá también tienen cosas que decir.

Aquí tienes un repaso de la mejor BLACK Music del momento:


Empecemos por la reina del baile, la indiscutible DIVA mundial y recién ganadora de la gala MTV, Beyoncé. Bey ha parido su mejor trabajo este año, Lemonade es un disco enorme, genial e indiscutiblemente el trabajo top del momento. Un disco emocionalmente tremendo con una historia de fondo brutalmente desgarradora. Hay denuncia social, imposible que no la haya cuando casi cada día se cepillan un afroamericano por la patilla bajo supervisión policial, lo del Katrina sigue coleando y parece lamentable a día de hoy, la reivindicación de la mujer en la sociedad etc… pero el gran leitmotif del disco son los presuntos, que no tan presuntos… cuernos de Jay Z. La Pantera de Bey arremete y deja desangrándose al dueño de los Brooklyn Nets.


Los focos se centran en el más mediático, y a la vez el más odiado, Kanye West, pero que nadie olvide que The Life Of Pablo es otra obra maestra al alcance de muy pocos, y que si no fuera por la limonada de Bey, sería el disco de 2016, sin dudarlo. Un disco imaginativo, desbordante, complejo y con el modo DIOS en on. El marido de Kim Kardashian tiene una discografía inmejorable, sin mácula alguna. Sus ego Trip, sus paridas y batallitas no aportan nada y dan bastante grima, pero el tío es un puto crack y punto.


Cuatro años esperando el Boys Don’t Cry de Frank Ocean y va y nos trae dos discos tremendos que por poco no rozan la medalla de oro, pero es que en estas olimpiadas el metal salía caro. Tanto Blonde, una obra maestra como, Endless notable alto, son discos de una riqueza sonora y una complejidad lírica abrumadora.


Y ahí cerca anda el disco sorpresa de Kendrick Lamar, un tipo con tanto talento que sus caras B dan para un disco excelente sin producción, sin títulos y sin portada, crudo como el sushi.


Michael Kiwanuka, que por cierto me ha dejado plantado dos veces, una en Budapest y otra en Barcelona, enmienda sus cancelaciones en directo con un soberbio y desgarrador disco. Quizás el más racial y reivindicativo de todos. La carga de emociones de su último trabajo te dejará temblando. Simplemente brutal.


La historia hacia la fama de Charles Bradley, de homeless imitador de James Brown a referente del Soul, ya no interesan a nadie y solo su música le aúpa en su carrera hacia la felicidad. Entrevistarle llega a dejarte con la sensación de estar ante una persona que lucha cada día por llegar al final de sus días con el alma en paz.


Si Charles sueña con retirarse en el campo, el urbanita de Skepta pone la nota grime y británica del año. Su disco es una bomba de relojería, una despiadada máquina de matar musical. Si con este disco no termina de comerse el mundo, paren que me bajo. Bases robóticas y mastodónticas, bajos gordos y ultra proteinizados y unas rimas que disparan ráfagas de balas. Una masterpiece del género es Konnichiwa… y punto.


El tercer mixtape de Chance The Rapper es un colorido libro -torpe juego de palabras por mi parte- rico en matices y con una belleza sonora única.


Y hablando de únicos, los veteranos De La Soul nos regalan un ejercicio musical del más alto nivel, su “Pet Sounds” tan extenso y variado que pasa del rock al soul pasando por el R&B, el indie pop, el metal, el jazz o el blues, superlativo.


El artista canadiense Drake, el más comercial de todos, musicalmente hablando, y colega de Skepta pese a la distancia, sigue con Views su ritmo de discos densos, bellos y llenos de ritmo. Otra muesca más en la culata de Drake. Desde lo alto de su mundo observa a todos y le parecemos humildes hormigas…


El que es duro como una hormiga es Vince Staples que nos regala un Ep brillante, líricamente excepcional y una piedra filosofal del nuevo rap. Su magia con las melodías y su flow le hacen el mejor trovador del reino.


Y para cerrar el elegante soul, la voz celestial y perturbadora de Gregory Porter, un pequeño genio que pasa desapercibido por el gran público y que es una injusticia tremenda.


El ROCK, en mayúsculas nuevamente, está tocado de muerte, ya lo vaticinaban en 1991 Public Enemy en su gran obra Fear Of A Black Planet, quizás sea un bache pero arrebatarles el cetro a los artistas negros este año es prácticamente imposible.

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Rica propuesta energética llena de color y diversión