Sleater-Kinney, el mejor trio del rock alternativo

Siempre he tenido predilección con las voces femeninas. Me resultan más cautivadoras. No es nada sexual, sino que su voz, su enfoque musical, es distinto del masculino. La testosterona hormonal, la rudeza y la violencia masculina se refleja en su música y en su arte. La vertiente femenina tiene muchos matices que los hombres, no saben o no podemos plasmar en el arte. Hay excepciones, pero son las mínimas. Si hiciera una lista de mis cantantes favoritos, ganarían las féminas de lejos. Cuando entramos en el mundo del rock, me sucede lo mismo. Polly Jean Harvey, Kim Gordon o Patti Smith tienen el arrojo masculino pero también la sensualidad y los matices del ojo femenino. Por lo que su variedad de registros es más amplia que en las artistas femeninas.

En Sonic Youth por poner un ejemplo, los temas con la voz de Kim son siempre superiores a los interpretados por Thurston. Hay una paleta de colores más amplia. Una mujer en el mundo del Jazz o del soul está aceptado y sufre menos rechazo por el machismo operante. En el Rock, incluso en el Rock alternativo o indie, sufren para poder expresarse. Sufren el rechazo de una gran mayoría machista. Incluso en los inicios punk/hardcore del indie sufrían la violencia en los conciertos. Tarde o temprano debía pasar y surgió un movimiento que se enfrentaba a esa violencia y discriminación. El movimiento Riot Grrrl fue determinante para que las mujeres pudieran dar un paso al frente. La señorita Hanna y sus Bikini Kill fueron parte importante del movimiento pero hubo más. L7, Babes in Toyland, Seven Year Bitch etc… Todo este alegato a favor del rock hecho por mujeres viene para presentar a las protagonistas de hoy: Sleater-Kinney.

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Esta banda de chicas formada en 1994 en la ciudad de Olympia, cerca de Seattle, son mi banda femenina favorita. Ahora están de actualidad pues el sello Sub Pop Records ha reeditado todo su catálogo y han editado un disco de retorno que desmonta mi total adversión a este tipo de retornos. Llevo días escuchando sus discos de manera constante pero sobretodo, la que para mí es su obra maestra: Dig Me Out, un disco casi perfecto, redondo y tocado por una varita mágica. El nombre de la banda es el nombre de la calle donde empezaron a ensayar. Y la portada de este disco un homenaje al “Kontroversy” de The Kinks.

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Con un background underground brillante Corin Tucker formó parte de la banda Riot Heavens To Betsy y Carrie Brownstein estaba en la banda queercore Excuse 17. A Sleater-Kinney llegaron ya con las espaldas curtidas. Sus letras son claramente feministas. Su música rabiosa tiene también un componente pop que las diferencia del resto del movimiento Riot. De ahí su conexión con The Kinks.

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El disco se inicia con “Dig Me Out” con una batería compacta, un bajo robusto, unas guitarras entre nítidas y distorsionadas y una voz con fuerza pero temblorosa a la vez. A punto de quebrarse. Prototipo de canción de la banda oscilando entre la rabia y la dulzura. Vaivenes motivadores. Canciones casi todas menores de tres minutos. Que inducen a otras chicas a coger una guitarra, formar una banda y gritar.

“One More Hour” ha sido utilizada hasta la saciedad por Placebo para crearse una carrera musical.

“Turn It On” es una brillante gema pop con unos juegos vocales marca de la casa brutalmente bellos.

En “The Drama You’ve Been Craving” la rabia supura un tema de pop acelerado, punk imberbe romántico. Imposible no enamorarse de este pequeño caos.

“Heart Factory” empieza arrastrándose hacia la luz, con una melodía que explota de repente y se esconde a la mínima de nuevo.

“Words And Guitar” es tremendamente divertida y peligrosamente adictiva. Seguramente Maximo Park tomó cosas prestadas de esta canción.

“It’s Enough” es puro nervio. Amfetamínica.

¿Cómo puedo explicar lo que me gusta “Little Babies” con palabras? Se puede sonar romántico y no ñoño ni amanerado como la gran mayoría de grupos del sello Sarah Records.

“Not What You Want” es un terremoto que se atropella, con las chicas al límite.

“Buy Her Candy” es una balada dentro de su universo.

“Things You Say” es otra compleja composición. Con ritmos sincopados marcando un ritmo que solo encaja en el momento del puente y en el estribillo.

“Dance Song ’97″ es un divertimento Post Punk que acaba resultando fascinante.

Cierran el disco con “Jenny” lenta, susurrante, penetrante y brillante que simplemente no es perfecto porque se acaba… Su actuación hace un par de años en el Primavera Sound fue una de las mejores de la historia del festival, no exagero.

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Rica propuesta energética llena de color y diversión