Woolies

Hace poco leí un artículo bastante peculiar sobre una nueva generación de fetichistas y me recordó la película de Woody Allen: Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar. Una película en la que de forma cómica y descarada, Woody Allen contesta a su manera todo tipo de preguntas relacionadas con prácticas sexuales extrañas. Una de las historias es la que me inspiró este artículo: un médico que se enamora perdidamente de una oveja, disfruta acariciándola y se excita con su lana.

Pues bien, existe un perfil que ahora se denomina Wooly, nombre por el que se conoce a los fetichistas de la lana. Una nueva generación que no se esconde y que reconoce que un tejido tan basto como la lana actúa como generador de deseo. Son personas que se “encienden” al ver, ponerse o estar en contacto con prendas fabricadas con pelo de oveja.

Pero, ¿cuáles son las razones de este fetiche y como interactúan los woolies con los demás? La lana es un material que está estrechamente relacionado con la infancia: suéteres que picaban de niño y no te querías poner o, por el contrario, la sensación de confort y tranquilidad cuando te envolvían en mantas de lana de pequeño, o con los ancianos que siempre llevan lana para abrigarse o incluso su tendencia a fabricar prendas de ganchillo todo el día. Para nada un material con connotaciones eróticas ni sugerentes hacia ningún tipo de práctica sexual relacionada… no, hasta que han aparecido los woolies o wooly lovers.

Un sector de la sociedad de incomprendidos que gracias a portales de internet como woolfreaks.de y redes sociales específicas, han creado una comunidad de gente que comparte el amor por la lana y disfruta de la sensación y del cálido e irritante material en contacto con la piel, genitales… Para registrarse en ese tipo de webs hace falta pasar un control y una seria de preguntas relacionadas con este fetichismo: decantarse por un tipo de material a saber lana, mohair, alpaca, cachemira… El tipo de prenda que más te gusta: jerséis, calcetines, gorros, cardigans… O si tienes aficiones relacionadas con tu fetiche como la calceta hacer ganchillo o tejer. Por suerte para los woolies hacer amigos en este tipo de redes sociales no es complicado, todos comparten esta parafilia y no hay tabúes al respecto. Aunque, por alguna razón, las mujeres son escasas en este ámbito, por lo que los heterosexuales lo tienen difícil para encontrar pareja. Además, muchos aseguran hacer uso de estas redes ya que es difícil encontrar a alguien que les siga el ritmo. Una corriente que triunfa más en los países cuyas condiciones climatológicas son más frías, aunque hay un porcentaje en España que también es habitual de esta práctica sexual.

Por suerte para los woolies, cada día van surgiendo nuevas webs y foros relacionados con el fetiche de la lana: Dressforlife.com, Lady-Mohair.de o Stricktenfelchen.de. 

¿Conocíais este comportamiento social? Como diría un woolie, lo que une la lana que no lo separe el tejido sintético.

woolies-instagram.lecoolvalencia

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