María Hidalgo nos habla del consumo colaborativo

Aprovechando el encuentro sobre comercio justo, consumo colaborativo y acaparamiento de tierras que Oxfam Intermón organiza el miércoles 19 en ADEIT, charlamos con María Hidalgo una de las ponentes, que nos hablará sobre el consumo colaborativo. María es CEO y Responsable de proyectos de Diseño Social EN+. Actualmente coordina junto al Albert Cañigueral, el primer MOOC sobre Economía Colaborativa en lengua hispana.

1. ¿Qué es y en qué consiste la economía y el consumo colaborativo?

Parece que los antiguos modelos han entrado en crisis y no funcionan, o les queda poco tiempo de vida. Estamos en el escenario perfecto para dar salida a las nuevas iniciativas de innovación y emprendimiento social. Mucha gente ve este momento con pesimismo o incredulidad, pero nosotros pensamos que es una oportunidad única para empezar a creer que otra realidad sí es posible y diseñar juntos una nueva forma de hacer las cosas.

La Economía Colaborativa es el sistema de relaciones y conjunto de iniciativas (culturales, sociales, económicas e incluso políticas) basadas en redes horizontales y la participación de una comunidad, y que tiene efectos en todos los ámbitos de la sociedad.

El Consumo Colaborativo es uno de los grandes bloques de esta economía, probablemente el bloque más conocido hoy en día. Se trata de aprovechar el poder de Internet o de las redes peer-to-peer para reinventar cómo compartir, alquilar, intercambiar o comerciar bienes y servicios.

2. Kevin Kalley dijo: “La tendencia es evidente: el acceso vence a la posesión. El acceso es mejor que la propiedad”. ¿Qué opinas sobre esta afirmación?

¿Cuánta gente tiene en su casa un taladro para hacer agujeros en la pared? Esta herramienta se usa unos 12 minutos en toda su vida. ¿Es necesario que todos compremos una? El futuro nos demostrará que es mejor tener acceso a las cosas que la propiedad de las mismas. No tiene sentido la propiedad sin el uso. Es un exceso que ni el planeta se puede permitir ni éticamente deberíamos consentir. Hemos creado un mundo lleno de riqueza material e inmaterial (conocimiento). El único problema es que está mal o injustamente distribuido. Pero aunque desde pequeños nos enseñan el valor de “propiedad”, cada vez hay más jóvenes y no tan jóvenes que prefieren poder disponer de un coche cuando lo necesitan en lugar de tener un coche que apenas necesitan.

3. ¿Por qué la tecnología ha sido clave en la proliferación de la economía colaborativa?

No es sólo un movimiento en red o dependiente de internet. La cooperación ha llegado al corazón de los barrios donde los vecinos, a título individual o buscando crear comunidades, encuentran la manera de ayudar a los que se hunden en la pobreza sobrevenida. Familias que se organizan para que haya suficientes libros escolares, tiendas solidarias con productos donados, personas que preguntan qué pueden hacer por aquel al que ven sufrir en su calle, el que oye en la oficina que los vecinos han votado por unanimidad perdonar los impagos del que no puede abonar la comunidad; los que organizan comidas en sus casas para repartir entre muchos.

Han surgido muchas redes sociales que han imitado las redes sociales humanas de toda la vida pero a través del entorno online y de un modo escalable, permitiendo ampliar tu red social a cualquier parte del mundo, tanto con personas como con organizaciones. Sin una comunidad activa, conectada y con confianza y que genere transacciones entre sus miembros la plataforma se convierte en algo totalmente inútil. Y a esto nos ayuda internet.

El consumo digital transforma el producto en servicio. Actualmente muchos de los nuevos proyectos lo que hacen es cambiar la compra del producto por la suscripción a un servicio que nos da acceso al mismo producto cuando lo necesitamos. Internet y la cultura digital han supuesto una ruptura en la forma en que entendemos y practicamos el consumo. Hemos transformado lo tangible en intangible. Hoy por ejemplo, en un solo libro electrónico, podemos llevar todos los libros (en formato ebook) de una biblioteca, o escuchar toda la música que queramos a través de internet, en cualquier lugar y momento.

María Hidalgo 2.lecoolvalencia

4. ¿Cuáles son los ejemplos de economía colaborativa que más éxito han tenido en España?

Sin ser mis preferidos, sin duda, como casos de éxito destacaría: Airbnb (alojamiento), BlaBlaCar (movilidad), Wallapop (segunda mano – generalista), Socialcar (alquiler de vehículos) y Chicfy (segunda mano – ropa). Si analizamos la reciente historia de Internet, vemos como en el mundo de las plataformas digitales la empresa de referencia se lleva casi todos los usuarios adquiriendo una posición de monopolio natural: Google, Amazon, eBay, Facebook, Twitter, etc. Lo mismo está sucediendo en la economía colaborativa. Aquellos que queremos una sociedad colaborativa abierta y distribuida debemos ser críticos con aquellos casos donde identifiquemos que la economía colaborativa corra un riesgo similar de monopolio.

5. ¿Tiene límites este tipo de consumo? ¿Puede tener futuro en cualquier sector?

Hay un nuevo movimiento de colaboración y producción social en el que individuos, empresas y organizaciones se inspiran para obtener nuevos modelos de solución de problemas. Se produce un profundo contraste entre un conjunto de instituciones estancadas y que no sólo han perdido el rumbo, sino también el sentido de su creación. Estas instituciones giran en torno a un estereotipo de pensamiento y organización jerárquico, propio de la era industrial frente y a este nuevo modelo de instituciones construidas desde la participación ciudadana, basadas en principios como la transparencia, la colaboración y el uso compartido de los datos y de la propiedad intelectual.

Sin embargo, debido a la presión de los inversores en estas empresas muchas se verán obligadas a perder algunos de los aspectos informales propios de las experiencias del compartir por el establecimiento una estandarización de los servicios que garanticen a la empresa tener menos incidencias y ser más eficientes (para poder crecer más rápida).  Para mucha gente las actividades con ánimo de lucro no deberían incluirse bajo el concepto de “colaborar” o “compartir”.

6. ¿Qué piensas sobre algunas informaciones que afirman que el consumo colaborativo fomenta la economía sumergida?

La sociedad colaborativa no encaja con la regulación actual. Se viene observando en los últimos años una resistencia natural al cambio y numerosos choques regulatorios. Nos queda mucho por rediseñar para permitir que la sociedad colaborativa tenga un encaje regulatorio adecuado a su verdadera naturaleza (confianza, colaboración, tecnología, innovación abierta, etc.) apoyando el desarrollo de una sociedad cada vez más empoderada y auto-organizada. Sabemos que la regulación habitualmente va por detrás de la realidad social pero los objetivos deben ser comunes. La elevada velocidad de crecimiento de la economía colaborativa dificulta aún más el trabajo de los legisladores. En este escenario es muy importante que los ciudadanos elevemos nuestra voz y defendamos nuestros intereses y nuestros derechos a ser productores de valor en la sociedad y también buscar cómo implicarse en la elaboración de estas regulaciones para que sea lo más justa para todos.

7. El día 19 de octubre estarás hablando de economía colaborativa en Diálogos desde la Ciudadanía. Alimentando ideas. ¿Cómo animarías a la gente a asistir?

Nos enfrentamos a la urgente necesidad de reorientar la economía para ponerla al servicio de las personas y no al revés. Estamos sentando las bases de la sociedad colaborativa pero el camino se presenta lleno de retos.  No es sólo el evento de referencia de economía colaborativa en Valencia, sino la cita que reunirá a innovadores, empresarios, administraciones públicas, medios de comunicación, startups y ciudadanos conectados en torno a una nueva forma de hacer economía deseable, necesaria y más eficaz que la actual. Esperamos, con nuestra conferencia, invitar reflexión, deconstruir, combinar y reinventar el futuro. Vivimos unos momentos históricos dónde conceptos tradicionales como trabajo o participación se están replanteando y la tecnología cambia los roles de organizaciones, empresas y ciudadanos. Queremos generar nuevas conversaciones y reinventar la realidad poniendo énfasis en la ética, el beneficio común y el respeto al medio ambiente, entre otros valores al alza. Porque estamos convencidas de que la próxima disrupción será ética y de valores.

Comments

Más interesante

contenido


Martes

Cine de verano en la terraza Flumen