La Huerta de Ramonet

Lugar RESTAURANTE
Cadera de vaca vieja madurada 30 días sobre cama de berenjena a la llama y patata


Donde
Calle Lepanto 4
Ver Mapa
Cuándo

De martes a miércoles de 13:00 a 17:00h / De jueves a sábado de 13:00 a 17:00h y de 20:00 a 1:00h / Domingos cerrado

Cuánto

Menú mediodía 15 €



Donde
Calle Lepanto 4
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Cuándo

De martes a miércoles de 13:00 a 17:00h / De jueves a sábado de 13:00 a 17:00h y de 20:00 a 1:00h / Domingos cerrado

Cuánto

Menú mediodía 15 €

Hay días de estos tontos que decides ir a probar el barecito que hay al lado de tu casa. Sí, ese que ya lleva un tiempo abierto pero que por pitos o por flautas no has catado aún. Y vas sin pretensiones, para que te saque del apuro y te llevas un sorpresón. Esto nos ha pasado con La Huerta de Ramonet.

Para decir la verdad verdadera llevaba tiempo queriendo ir a probarlo. Por cuestiones ajenas a este artículo paso casi a diario por la calle Lepanto y veía La Huerta de Ramonet y me picaba la curiosidad. Lo había buscado por internet y las críticas no podían ser mejores, aunque qué queréis que os diga, yo del Tripadvisor no me fío. El caso es que este fin de semana una amiga mía me dijo que su chico, Luis, trabajaba allí y que el sitio estaba espectacular (de los gustos de mis amigos me fío más). Así que hoy hemos ido a probarlo y ¡menuda experiencia! Me he ido con ganas de repetir.

Crema de tomate, albahaca, queso manchego y cebolla
Crema de tomate, albahaca, queso manchego y cebolla

La Huerta de Ramonet es un pequeño restaurante donde lo que prima es el producto fresco, de calidad y de temporada. Gastronomía mediterránea con toque de autor, pero sin mucha milonga. Ramonet, chef y alma mater del lugar, improvisa cada día un menú diferente. Todas las mañanas compra en el Mercado Central, recibe a sus proveedores, juega con lo que tiene y hace su magia. No hay una carta cerrada, hay imaginación y 20 años de experiencia. Y es que este chef de culo inquieto, que me perdone la expresión, ha recorrido el mundo estudiando e investigando. Ha estudiado en Berlín, Vietnam, Camboya, Tailandia y Australia. Y después de este periplo internacional ha vuelto a la terreta y nos ha deleitado con su propio restaurante, que lleva abierto un añito. Yo ya me he hecho fan.

Tataki de atún
Tataki de atún

Platos redondos, con una cuidada presentación y un sabor que estalla en tu boca. Si vas a mediodía te recomiendo que te dejes llevar y que si no tienes alergias, intolerancias o gustos tiquismiquis te dejes sorprender por Ramonet. El rollo sorpresa tiene su punto. Te sientas y esperas. Y Luis va sacando los platos y tú los aplaudes porque a cada cual mejor. Si eres de los que lo quiere tener todo bajo control, puedes optar por la opción de tapas. Y por la noche también tiene otro menú especial.

Cadera de vaca vieja madurada 30 días sobre cama de berenjena a la llama y patata
Cadera de vaca vieja madurada 30 días sobre cama de berenjena a la llama y patata

Ramonet cuida todos y cada uno de los alimentos que pasan por sus manos. Él mismo selecciona los productos. Compra la carne en una carnicería de la Calle Alboraya, el pescado se lo trae José, de Gardimar en el Mercado Central, la fruta y verdura es de Take Tomatoe, mucha de la cual proviene de El Perelló y los postres, ¡ay qué postres!, son caseros y los firma su madre.

Corvina salvaje
Corvina salvaje
Coca de azúcar borrachita y helado de leche merengada
Coca de azúcar borrachita y helado de leche merengada

Nosotros hemos degustado una crema de tomate, albahaca, cebolla y queso manchego. Simplemente extraordinaria. Le ha seguido un tataki de atún de la almadraba que quitaba el hipo y que él mismo lleva fileteando desde ayer porque era un pescado de 125 kilos. Luego nos ha sacado cadera de vaca vieja madurada 30 días sobre cama de berenjena a la llama con patata y teriyaki. En serio, la carne estaba espectacular, en su punto de cocción pero lo que más me ha gustado es el sabor a fuego de la berenjena, super mediterráneo (a qué mala hora se puso de moda la vitrocerámica). Para acabar, una corvina salvaje sobre chutney de tomate, pepinillo, cebolla, miel y mostaza. Buenísimo. Y para rematar la jugada coca de azúcar emborrachada de baileys y café con helado de leche merengada, hecha por su madre. Un placer y todo un lujo sensorial.

 

 

 

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